jueves, 25 de mayo de 2023

He dejado de jugar a la lotería. Puede que hasta hoy. Estoy pensando en volver a jugar. Si voy o vuelvo no le importa a nadie, pero si lo dejé no fue por mí, sino porque no me tocaba. Y la culpa puede ser de la mocita del confeti, del confeti mismo, que obtengo pero solo para festejar un euro, que sabe a tan poco. Podemos aplaudir toda la noche, pero no haremos mucho más.

Me influye el pensamiento de que pueda estar dado de antemano, que todo sea un gran embuste, una gran estafa, como Madoff o el Bitcoin, bajo el paraguas del Estado, que se lucra de todo, en este mundo loco de inflación desbocada, gasolina en máximos a los que ya nos han acostumbrado e hipotecas escalando el Everest del Euríbor para congraciarse con los bancos, que al final son lo más importante.

No sé cuál es la solución, ni siquiera si la hay. Puede que soñar de nuevo con el Euromillón o la Primitiva. Esperar despierto por si el confeti por una vez está justificado.